19 marzo 2008

Naranja de lata



Me gustan los coches viejos, y prueba de ello es que conduzco con mucho gusto un Renault 21 que precisamente ronda los 21 años de edad. Viejo, pero útil y con estilo. Eso es lo que yo entiendo por buen coche.

Y cuando el dos de enero estuve en Granada para pasar uno de los mejores días que recuerdo, encontré, antes que a quien esperaba, un maravilloso Volkswagen escarabajo naranja, con las luces encendidas en plena mañana lluviosa de invierno.

Me enamoré inmediatamente de esa naranja de lata que debía de haber estado trabajando poco rato antes pues aún mantenía encendidos sus graciosos ojos redondos. Me encantó.

Pero no únicamente por ser un escarabajo naranja, tener las luces encendidas y la chapa salpicada de gotas en una mañana lluviosa de invierno en una ciudad preciosa, sino porque además me recuerda, al ver la foto, que estaba esperando a la mejor persona que conozco para pasar uno de los días más maravillosos que recuerdo.